Una masa uniforme

Resulta “curioso” que en pleno siglo XXI, la organización de los colegios no haya cambiado mucho con respecto al siglo pasado o al anterior (aunque afortunadamente cada vez hay más excepciones). La inmensa mayoría de los colegios de casi todos los países del mundo, no son lugares donde se fomente el crecimiento y la formación de los niños como individuos, sino todo lo contrario, pretenden convertir a los niños y niñas en una masa uniforme y a veces uniformada. En muchos colegios todavía hoy en día, los niños empiezan su jornada escolar poniéndose en filas en el patio y van desfilando en formación, como si estuvieran en un cuartel, hasta que llegan a la clase. Una vez dentro del aula, el profesor o profesora se encuentra con tal cantidad de alumnos que casi no puede tratarlos de forma individual, con lo cual los niños se sienten más parte de una masa anónima que de un conjunto de individuos, para colmo, a veces son llamados por sus apellidos, con lo que el trato es todavía más impersonal. Todo está enfocado a que sean sólo una pieza más del engranaje y también para que “si quieren ser alguien en la vida” tengan que seguir las normas al pie de la letra, como si todos y cada uno de esos niños y niñas no fueran ya alguien en la vida. Todo este ambiente hace que cualquiera que se salga los “estándares” establecidos, pueda verse abocado a ser marginado o incluso, en casos extremos agredidos.
Imagino que para los gobiernos, es mucho más fácil controlar a una masa uniforme que a muchos individuos distintos unidos por alguna motivación común. Un ejemplo de esto último es la relativamente “poca” policía que se necesita para disolver una manifestación de decenas de miles de personas, y (en comparación) la mucha cantidad de policía que tiene que actuar para disolver a unos pocas personas que se unen, por ejemplo, para intentar evitar un desalojo.
Con esta “educación” que la mayoría de nosotros recibimos (digo la mayoría porque evidentemente los hijos de las élites no reciben esta clase de educación), no es de extrañar que mucha gente se sienta “incómoda” cuando tratan a personas “diferentes” a ellos, ya sea por nacionalidad, raza, elección sexual etc, etc, cuando todo esto, debería ser motivo más bien de alegría. Personas que vienen a darle colores distintos a una sociedad, aire nuevo a nuestras mentes, a enriquecer culturalmente a nuestros hijos, pero no, tal y como nos han adoctrinado preferimos una sociedad estándar, con individuos con una cultura estándar, una lengua estándar, un color estándar, una sexualidad estándar y hasta una talla estándar.
Eso si, luego nos gastamos ochocientos euros en un móvil para aparentar que somos excepcionales…

Afortunadamente ya hay mucha gente trabajando para intentar cambiar esa especie de “campos de trabajo” para niños que son las escuelas tradicionales.

Nuevos vientos

No sé si será mi deseo o es una realidad el hecho de que algo parece estar cambiando a nivel de calle. Los ciudadanos estamos empezando a estar hartos de los políticos que dirigen nuestras vidas. En todas partes oigo conversaciones en este sentido y mucha gente ya dice en voz alta que piensa abstenerse en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. La crisis, aparte de hacer crecer la distancia entre ricos y pobres, ha hecho que mucha gente haya empezado a abrir los ojos, a no creerse todo lo que le cuentan, a practicar la sana costumbre de ser escépticos, e incluso la figura de “nuestra” familia real, en otro tiempo elevada casi a la categoría de santos, se ve ahora tremendamente cuestionada. Creo que lo que actualmente llamamos democracia está gravemente enferma, que se ha quedado anticuada,que se nos ha roto de tanto usarla mal. La hemos puesto mucho tiempo en manos de quien la ha venido utilizando solo en su propio beneficio y en el de los suyos, y lo peor, es que estos a quien hemos dado este poder, no son mas que los mismos de siempre. Si te remontas a nuestra historia, no necesariamente más reciente, te das cuenta de que siempre son las mismas familias las que están en el poder, en algunos casos podríamos remontarnos hasta varios siglos atrás y veríamos cómo estas familias están ya ahí.

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Se nos llena la boca de decir la palabra democracia, y todos sabemos su significado, por eso creo que ha llegado el momento de que, nosotros, el pueblo empecemos a tomar ese poder que la palabra democracia nos concede. Sinceramente creo que estamos viviendo un momento histórico, y que no podemos desaprovecharlo por nuestro bien y el de nuestros hijos. Tenemos que empezar a tomar el poder haciendo nosotros política, tienen que acabarse los tiempos en que depositamos una vez cada cuatro años la papeleta en la urna y nos desentendemos hasta las siguientes elecciones. Tenemos que empezar a salir a la calle, a los barrios, a los pueblos, a las ciudades, tenemos que organizarnos, exigir, manifestarnos, recordarles a los políticos, que trabajan para nosotros, que el poder es nuestro, que los niños y niñas que viven por debajo del umbral de la pobreza son hijos de todos nosotros, y las familias que son desahuciadas son nuestras familias. Tenemos que empezar a utilizar las herramientas que el siglo XXI ha puesto en nuestras manos, ya que las nuevas tecnologías pueden ser un arma muy poderosa para que el pueblo tome el control de la democracia. Tenemos que hacer todo esto, y quizás así, algún día nuestros políticos entiendan realmente que es la democracia, porque creo que a la mayoría de ellos, es un término que les suena a griego.

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Con vergüenza

Mirando a mi alrededor, no puedo dejar de tener la sensación de estar ante una civilización en decadencia. No puedo dejar de tener la sensación de que a poco que arañas la superficie de nuestra bonita sociedad, te das cuenta de que todo está podrido. A veces cuando reflexiono sobre todo esto, me esfuerzo por cerrarle el paso al pesimismo, pero empiezo a pensar que es verdad eso que dicen de que un pesimista, es simplemente un optimista bien informado. Tengo la suerte de ser padre de un niño y una niña, y el hecho de ser padre, me hace estar seguro de una cosa: TODOS los niños y las niñas de este mundo se merecen un planeta mejor que el que se van encontrar. Vamos a dejarles un planeta putrefacto por la contaminación, lleno de desigualdades sociales, gobernado por unos pocos para su propio beneficio y con millones de personas que se mueren de hambre a diario ¡¡niños que se mueren de hambre!! Pero lo peor de todo es que sus padres, nosotros, convivimos con estas cosas como si nada, como si no las viéramos, como si no se pudiera hacer otra cosa, como si este orden mundial fuera algo connatural al ser humano.
Espero que algún día, cuando esta generación de niños sean mayores, se avergüencen profundamente de nosotros porque esto significaría que ellos verán el mundo de otra manera ¿y quién sabe?
Lo mismo incluso han conseguido cambiarlo…
Porque lo que es nosotros…

Una persona un voto

Yo soy una de esas personas que se ha visto obligada a cambiar de trabajo debido a la dichosa crisis. Antes tenía un trabajo de mucha responsabilidad y un buen sueldo Ahora trabajo limpiando una comunidad donde vive lo que normalmente se denomina “gente bien”. Muchas veces cuando estoy con la escoba en la mano, algunos-as de estos vecinos pasan por mi lado y me dan los “Buenos días” mirándome por encima del hombro, casi como si les molestase mi presencia. Se sienten mejores que yo simplemente por su situación económica. A veces oigo sus conversaciones y me doy cuenta de que son consumidores de programas del corazón, nunca han ido al teatro, y mucho menos leído un libro, pero se sienten en la cima del mundo.
Quería contar todo esto para llevar la contraria a dos amigos míos podcasters (son  amigos míos aunque ellos no lo sepan). Ellos defendían que no todo el mundo debería tener derecho al voto, uno de ellos decía que había un “chiste” por Internet en el que se veían a unos “canis”, y el chiste rezaba así : “Su voto vale igual que el tuyo”. Me parece que hay un trasfondo tremendamente peligroso en este tipo de pensamientos.
Seguramente algunos de esos vecinos que me miran por encima del hombro pensaran eso de mi…

Oro,incienso,mirra y cartuchos de nueve milímetros

Hoy durante mi jornada laboral, cuando estaba vaciando una papelera, me he encontrado un juguete roto. Al principio no le he prestado mucha atención, luego me he imaginado a mi hijo de cuatro años jugando con él y me ha parecido una imagen terrorífica. El juguete era un rifle semiautomático con mira telescópica. Esta imagen me hizo hacerme muchas preguntas:
¿Como puede ser que en pleno siglo XXI se sigan vendiendo este tipo de juguetes? ¿para que sirve que los maestros de nuestros hijos les enseñen a contar sus cosas en asamblea, y a solucionar sus problemas hablando, si luego Los Reyes Magos les traen un rifle semiautomático? ¿Que objetivo pedagógico tienen estos juguetes?, la respuesta a esta última pregunta me da miedo, mucho miedo.
Debemos de vivir en una sociedad bastante enferma para que estos objetos sean regalados a nuestros hijos con absoluta naturalidad y debemos estar bastante ciegos para no ver lo que hay detrás de ellos.
Creo que lo mejor podrían hacer nuestros hijos es entregar sus armas… Por lo que les pudiera pasar en el futuro…

Mi reino por un coche

Hace unos días en la comunidad de vecinos donde trabajo, se acercó hasta mi uno de los residentes visiblemente alterado, al llegar a la altura donde yo estaba, me di cuenta de que traía una mezcla de indignación, de miedo y de enfado. Empezó a contarme que durante la noche habían entrado en el edificio y le habían robado el coche. Me contó que no era el mejor del mundo pero que funcionaba bastante bien. Dicho lo cual se fue corriendo (literalmente) a denunciarlo.
Creo que la inmensa mayoría de nosotros habríamos reaccionado igual, y sin embargo, llevamos más de tres años levantándonos por las mañanas viendo como nos han quitado un buen trozo de NUESTRA Sanidad Pública, un buen trozo de NUESTRA Escuela Pública, un buen trozo de NUESTRA Justicia y como han hecho jirones nuestros Derechos Fundamentales, y todo esto sin que hayamos puesto excesiva oposición. ¿Que nos pasa? ¿Porque un simple objeto material nos importa más que el futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Es que no somos más que una masa de consumidores sumisos? ¿Por qué, si la inmensa mayoría de la población somos trabajadores, no compramos sólo artículos a empresas que traten bien a sus trabajadores?. No tengo respuesta para ninguna de estas preguntas. Sólo sé que todo esto está pasando mientras la inmensa mayoría de nosotros no hacemos nada…
Bueno si, cuidar mucho nuestros coches…

Gamas medias y clases medias

Ahora que la clase media tiende a desaparecer debido a la situación actual de la economía, resulta que empiezan a salir móviles de gama media a un precio y con unas características muy interesantes, y es que fabricantes tanto de Android como de Windows Phone se están poniendo las pilas en este aspecto, sacando auténticos caramelitos a menos de doscientos euros. Esto me ha llevado a la siguiente reflexión: ¿será que los consumidores de tecnología hemos aprendido a comprar mejor, y ahora buscamos la mejor relación calidad precio?, ¿o serán las empresas que nos ponen el caramelo lo suficientemente cerca para que nos sea muy difícil no hacer un pequeño esfuerzo?. La verdad es que no tengo respuestas para estas preguntas, pero lo que si sé es que en esta nueva situación los móviles chinos van a triunfar, al fin y al cabo cada vez nos parecemos más a ellos, de hecho también somos ya una mano de obra abundante, barata y sumisa…