Nuevos vientos

No sé si será mi deseo o es una realidad el hecho de que algo parece estar cambiando a nivel de calle. Los ciudadanos estamos empezando a estar hartos de los políticos que dirigen nuestras vidas. En todas partes oigo conversaciones en este sentido y mucha gente ya dice en voz alta que piensa abstenerse en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. La crisis, aparte de hacer crecer la distancia entre ricos y pobres, ha hecho que mucha gente haya empezado a abrir los ojos, a no creerse todo lo que le cuentan, a practicar la sana costumbre de ser escépticos, e incluso la figura de “nuestra” familia real, en otro tiempo elevada casi a la categoría de santos, se ve ahora tremendamente cuestionada. Creo que lo que actualmente llamamos democracia está gravemente enferma, que se ha quedado anticuada,que se nos ha roto de tanto usarla mal. La hemos puesto mucho tiempo en manos de quien la ha venido utilizando solo en su propio beneficio y en el de los suyos, y lo peor, es que estos a quien hemos dado este poder, no son mas que los mismos de siempre. Si te remontas a nuestra historia, no necesariamente más reciente, te das cuenta de que siempre son las mismas familias las que están en el poder, en algunos casos podríamos remontarnos hasta varios siglos atrás y veríamos cómo estas familias están ya ahí.

image

Se nos llena la boca de decir la palabra democracia, y todos sabemos su significado, por eso creo que ha llegado el momento de que, nosotros, el pueblo empecemos a tomar ese poder que la palabra democracia nos concede. Sinceramente creo que estamos viviendo un momento histórico, y que no podemos desaprovecharlo por nuestro bien y el de nuestros hijos. Tenemos que empezar a tomar el poder haciendo nosotros política, tienen que acabarse los tiempos en que depositamos una vez cada cuatro años la papeleta en la urna y nos desentendemos hasta las siguientes elecciones. Tenemos que empezar a salir a la calle, a los barrios, a los pueblos, a las ciudades, tenemos que organizarnos, exigir, manifestarnos, recordarles a los políticos, que trabajan para nosotros, que el poder es nuestro, que los niños y niñas que viven por debajo del umbral de la pobreza son hijos de todos nosotros, y las familias que son desahuciadas son nuestras familias. Tenemos que empezar a utilizar las herramientas que el siglo XXI ha puesto en nuestras manos, ya que las nuevas tecnologías pueden ser un arma muy poderosa para que el pueblo tome el control de la democracia. Tenemos que hacer todo esto, y quizás así, algún día nuestros políticos entiendan realmente que es la democracia, porque creo que a la mayoría de ellos, es un término que les suena a griego.

image

El batallón de los bebés

Todos los gobiernos de todos los países del mundo dan una gran importancia a la educación, lo cual no significa que se esfuercen por darle a sus ciudadanos la mejor educación posible, significa que ven en ella un arma muy poderosa para conseguir sus propios objetivos. Sin ir más lejos, en nuestro propio país, la Ley de Educación debe ser una de las más cambiadas desde el inicio de la llamada democracia.
Durante una de las épocas más oscuras de la historia reciente, los años del nazismo, una de las primeras cosas que cambiaron los nazis cuando llegaron al poder en 1933 fue, como no, el sistema educativo. Los niños alemanes pasaron de tener dos horas de Gimnasia a la semana a tener dos horas al día, se suspendieron asignaturas como la de Biología y se incluyeron otras como “Heroísmo” o “Disposición a morir por la patria”
image

Más tarde en el año 1945 cuando el régimen nazi estaba a punto de perder la guerra, empezaron a llamar a filas a soldados cada vez más jóvenes. Muchos de esos soldados, debido a su juventud, habían recibido una educación exclusivamente nazi, y también por su juventud empezaron a llamarlos, no sin cierta sorna, “El batallón de los bebés”.
image

Luego, una vez que este batallón entró en combate, se convirtió en el terror de los aliados por su ferocidad y su crueldad. Se enfrentaban a la guerra con un absoluto fanatismo y de ellos llegó a decir el propio Hitler que eran los soldados perfectos.
Sé que este es un ejemplo extremo, pero creo que demuéstra bastante bien el poder que puede tener la educación en nuestra sociedad.
Cuando miro a mi alrededor no puedo dejar de tener la sensación de que necesitamos un cambio, una nueva revolución, pero una revolución pacífica, si algo ha demostrado la historia, es que el uso de la violencia no soluciona los problemas, solo los cambia por otros, a veces incluso peores. Creo que la siguiente revolución debe venir de la mano de la educación, y por eso pienso, que el oficio de maestro es uno de los más importantes del mundo, también creo que si nuestros hijos se topan con unos de esos maestros con verdadera vocación, y consciente de la importancia de su oficio, con uno de esos maestros que es capaz de luchar contra las adversidades de un sistema ideado para convertir a los niños en futuros ciudadanos obedientes, sumisos y con una nula capacidad para la rebeldía, con uno de esos maestros que tiene que luchar a veces hasta contra la ignorancia o el conservadurismo de sus propios compañeros,en fin uno de esos maestros con mayúsculas, entonces nuestros hijos se habrán encontrado con uno de los regalos más grandes que la vida puede darles, un regalo que los hará hombres y mujeres libres al menos de pensamiento.
Lástima que no todos los maestros y maestras se den cuenta de lo grande que es su profesión, porque lo que es la casta dirigente si que parecen darse todos cuenta.