Con vergüenza

Mirando a mi alrededor, no puedo dejar de tener la sensación de estar ante una civilización en decadencia. No puedo dejar de tener la sensación de que a poco que arañas la superficie de nuestra bonita sociedad, te das cuenta de que todo está podrido. A veces cuando reflexiono sobre todo esto, me esfuerzo por cerrarle el paso al pesimismo, pero empiezo a pensar que es verdad eso que dicen de que un pesimista, es simplemente un optimista bien informado. Tengo la suerte de ser padre de un niño y una niña, y el hecho de ser padre, me hace estar seguro de una cosa: TODOS los niños y las niñas de este mundo se merecen un planeta mejor que el que se van encontrar. Vamos a dejarles un planeta putrefacto por la contaminación, lleno de desigualdades sociales, gobernado por unos pocos para su propio beneficio y con millones de personas que se mueren de hambre a diario ¡¡niños que se mueren de hambre!! Pero lo peor de todo es que sus padres, nosotros, convivimos con estas cosas como si nada, como si no las viéramos, como si no se pudiera hacer otra cosa, como si este orden mundial fuera algo connatural al ser humano.
Espero que algún día, cuando esta generación de niños sean mayores, se avergüencen profundamente de nosotros porque esto significaría que ellos verán el mundo de otra manera ¿y quién sabe?
Lo mismo incluso han conseguido cambiarlo…
Porque lo que es nosotros…

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Una persona un voto

Yo soy una de esas personas que se ha visto obligada a cambiar de trabajo debido a la dichosa crisis. Antes tenía un trabajo de mucha responsabilidad y un buen sueldo Ahora trabajo limpiando una comunidad donde vive lo que normalmente se denomina “gente bien”. Muchas veces cuando estoy con la escoba en la mano, algunos-as de estos vecinos pasan por mi lado y me dan los “Buenos días” mirándome por encima del hombro, casi como si les molestase mi presencia. Se sienten mejores que yo simplemente por su situación económica. A veces oigo sus conversaciones y me doy cuenta de que son consumidores de programas del corazón, nunca han ido al teatro, y mucho menos leído un libro, pero se sienten en la cima del mundo.
Quería contar todo esto para llevar la contraria a dos amigos míos podcasters (son  amigos míos aunque ellos no lo sepan). Ellos defendían que no todo el mundo debería tener derecho al voto, uno de ellos decía que había un “chiste” por Internet en el que se veían a unos “canis”, y el chiste rezaba así : “Su voto vale igual que el tuyo”. Me parece que hay un trasfondo tremendamente peligroso en este tipo de pensamientos.
Seguramente algunos de esos vecinos que me miran por encima del hombro pensaran eso de mi…

Oro,incienso,mirra y cartuchos de nueve milímetros

Hoy durante mi jornada laboral, cuando estaba vaciando una papelera, me he encontrado un juguete roto. Al principio no le he prestado mucha atención, luego me he imaginado a mi hijo de cuatro años jugando con él y me ha parecido una imagen terrorífica. El juguete era un rifle semiautomático con mira telescópica. Esta imagen me hizo hacerme muchas preguntas:
¿Como puede ser que en pleno siglo XXI se sigan vendiendo este tipo de juguetes? ¿para que sirve que los maestros de nuestros hijos les enseñen a contar sus cosas en asamblea, y a solucionar sus problemas hablando, si luego Los Reyes Magos les traen un rifle semiautomático? ¿Que objetivo pedagógico tienen estos juguetes?, la respuesta a esta última pregunta me da miedo, mucho miedo.
Debemos de vivir en una sociedad bastante enferma para que estos objetos sean regalados a nuestros hijos con absoluta naturalidad y debemos estar bastante ciegos para no ver lo que hay detrás de ellos.
Creo que lo mejor podrían hacer nuestros hijos es entregar sus armas… Por lo que les pudiera pasar en el futuro…

Mi reino por un coche

Hace unos días en la comunidad de vecinos donde trabajo, se acercó hasta mi uno de los residentes visiblemente alterado, al llegar a la altura donde yo estaba, me di cuenta de que traía una mezcla de indignación, de miedo y de enfado. Empezó a contarme que durante la noche habían entrado en el edificio y le habían robado el coche. Me contó que no era el mejor del mundo pero que funcionaba bastante bien. Dicho lo cual se fue corriendo (literalmente) a denunciarlo.
Creo que la inmensa mayoría de nosotros habríamos reaccionado igual, y sin embargo, llevamos más de tres años levantándonos por las mañanas viendo como nos han quitado un buen trozo de NUESTRA Sanidad Pública, un buen trozo de NUESTRA Escuela Pública, un buen trozo de NUESTRA Justicia y como han hecho jirones nuestros Derechos Fundamentales, y todo esto sin que hayamos puesto excesiva oposición. ¿Que nos pasa? ¿Porque un simple objeto material nos importa más que el futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Es que no somos más que una masa de consumidores sumisos? ¿Por qué, si la inmensa mayoría de la población somos trabajadores, no compramos sólo artículos a empresas que traten bien a sus trabajadores?. No tengo respuesta para ninguna de estas preguntas. Sólo sé que todo esto está pasando mientras la inmensa mayoría de nosotros no hacemos nada…
Bueno si, cuidar mucho nuestros coches…

Gamas medias y clases medias

Ahora que la clase media tiende a desaparecer debido a la situación actual de la economía, resulta que empiezan a salir móviles de gama media a un precio y con unas características muy interesantes, y es que fabricantes tanto de Android como de Windows Phone se están poniendo las pilas en este aspecto, sacando auténticos caramelitos a menos de doscientos euros. Esto me ha llevado a la siguiente reflexión: ¿será que los consumidores de tecnología hemos aprendido a comprar mejor, y ahora buscamos la mejor relación calidad precio?, ¿o serán las empresas que nos ponen el caramelo lo suficientemente cerca para que nos sea muy difícil no hacer un pequeño esfuerzo?. La verdad es que no tengo respuestas para estas preguntas, pero lo que si sé es que en esta nueva situación los móviles chinos van a triunfar, al fin y al cabo cada vez nos parecemos más a ellos, de hecho también somos ya una mano de obra abundante, barata y sumisa…

Debajo de nuestros pies

Soy padre de un niño de cuatro años y de una niña que está a punto de nacer, quizás sea esto lo que me hace pensar en el futuro más veces de lo que antes solía hacer. Cuando pienso en el futuro de mi hijo y de mi hija lo hago con optimismo, no quiero que el pesimismo de la  crisis se filtre también en mis pensamientos (aunque me da la sensación de que poco a poco lo están consiguiendo) y aunque como digo, intento ser optimista hay una cosa que me da mucho miedo, y esa cosa son los políticos que tenemos en este país. He oído decir que los pueblos tienen los políticos que se merecen. ¿Será esto así? ¿Nos merecemos tener estos políticos? Me pongo a pensar en como somos a nivel de calle y me doy cuenta de que no somos tan distintos de nuestros políticos. A la mayoría no nos importa que nuestra empresa nos pague en dinero negro las horas extras que hacemos, y que no deberíamos hacer, no solo porque en algunos casos son ilegales, sino que además es un sinsentido habiendo tanta gente en paro. A pocos nos importa que el fontanero no nos haga factura para así ahorrarnos el IVA e incluso le reímos la gracia a gente que defrauda a Hacienda sin pararnos a pensar que a quien realmente están defraudando es a la gente más necesitada e incluso a nosotros mismos. Por eso creo que es tan importante la gente que intenta cambiar las cosas a nivel de barrio, creo que es por ahí por donde debemos empezar a cambiar a nuestros políticos, si queremos cambiar el mundo hay que empezar por debajo de nuestros pies.

Consumo de información

Muchos de nosotros tenemos la necesidad de saber que pasa a nuestro alrededor, tenemos necesidad de recibir información, pero al igual que pasa cuando tenemos hambre, y caemos en la tentación de saciar ese hambre con comida basura, por ser fácil de conseguir, rápida y relativamente barata, creo que los medios de comunicación “oficiales”, nos ofrecen su versión de comida basura pero llevado al consumo de información. A veces pienso que el endurecimiento general de las condiciones de trabajo de la mayoría de nosotros, no es otra cosa, que una forma de tenernos extenuados, para que al final de la jornada, solo tengamos fuerzas para tragarnos toda la porquería que nos dan a través de sus canales “oficiales”, sin que tengamos fuerzas siquiera para plantearnos nada. A veces pienso también que debemos estar bastante dormidos como para no darnos cuenta de que llevamos encima un arma superpoderosa y no somos del todo conscientes, me refiero a Internet en nuestros móviles, si te paras a pensar, llevamos en nuestros bolsillos todo el conocimiento de la humanidad y sin embargo, usamos el móvil muchas veces para poner en alguna red social comentarios del tipo: “Hoy he estado en la peluquería y no me gusta como me han dejado el pelo”
Hace poco ha salido la noticia de que los dirigentes de Turquía han decidido prohibir Twitter y Facebook, esto nos puede dar una idea del poder que podemos llegar a tener si conseguimos utilizar las nuevas tecnologías para intentar cambiar nuestra sociedad. Evidentemente eso trae consigo el tener que hacer un esfuerzo por nuestra parte, tanto para encontrar fuentes de información alternativas, como para distinguir las informaciones fiables de las que no, porque como todos sabemos Internet está lleno de ruido, ruido que estoy seguro que alguien pone ahí para saturarnos de información superflua, y hacer que la búsqueda de información sea una tarea lenta y que necesite mucho esfuerzo por nuestra parte, pero creo que si empezamos a hacer ese esfuerzo, mucha gente empezaría a preocuparse bastante.